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Los retablos de Santa Librada y don Fadrique en la Catedral de Sigüenza

Conjunto escultórico renacentista en los tres muros del brazo norte del transepto. Estado después de la restauración de 2016-2018 Pulse para ampliar

Periodo de ejecución: 2016 - 2018

Inversión: 586.192,29 €

Ficha técnica PDF

Los retablos de Santa Librada y don Fadrique de Portugal, y las portadas del Jaspe y la Sacristía de Santa Librada en la catedral de Sigüenza, constituyen un conjunto escultórico plateresco de notable valor artístico situado en los tres muros del brazo septentrional del transepto. Este conjunto es el máximo exponente del primer Renacimiento en Guadalajara. Fue ejecutado entre 1506 y 1530, promovido principalmente por el obispo don Fadrique, y entre sus artífices figuran Juan de Talavera, Sebastián de Almonacid, Esteban de Obray, Francisco Guillén y el pintor Juan de Soreda. El conjunto presenta numerosas intervenciones posteriores, siendo la más invasiva la realizada tras la Guerra Civil.

En los últimos años, el Ministerio de Cultura y Deporte ha promovido, a través del IPCE, las obras de conservación y restauración de varios elementos arquitectónicos de este templo dentro del Plan Nacional de Catedrales.

La actual intervención ha sido desarrollada por un equipo de carácter interdisciplinar. Además del equipo de restauración responsable directo de los trabajos acometidos en el conjunto, han colaborado especialistas en otros ámbitos (geólogos, biólogos, químicos, así como técnicos en fotografía, documentación gráfica del patrimonio, etc.). La dirección técnica ha corrido a cargo de Olga Cantos Martínez, restauradora del Departamento de Escultura del IPCE.

Don Fadrique de Portugal, reintegración cromática Pulse para ampliar

En 1999 se redactó el Plan Director del conjunto que detallaba de forma exhaustiva su estado de conservación y registraba todos sus bienes muebles para valorar las intervenciones necesarias para su conservación y mantenimiento, y establecer una metodología de trabajo con garantías a largo plazo. Desde entonces se han realizado una serie de intervenciones encaminadas a erradicar las causas de deterioro que degradaban la catedral, consolidar sus estructuras y garantizar su estanqueidad.

Las intervenciones acometidas entre 2009-2010 en las cubiertas del brazo norte del transepto solucionaron los problemas de filtraciones, asegurando la estanqueidad de esta zona del edificio. Una vez solucionado los problemas de humedad, en 2014 se realizó el ‘Estudio y Análisis Previos del conjunto escultórico’, incluyendo una serie de ensayos de idoneidad con el objeto de establecer una metodología específica de intervención.

A partir de la información obtenida con este estudio, se propusieron los tratamientos que debían de aplicarse en la conservación y restauración del conjunto, atendiéndose los criterios de mínima intervención necesaria, retratabilidad, reversibilidad, compatibilidad y estabilidad en los bienes, así como de diferenciación respecto a las técnicas y materiales originales.

Los tratamientos aplicados han consistido básicamente en la eliminación de suciedad ambiental y contaminantes biológicos, la fijación de los estratos de dorado y pintura, la consolidación y desalación del material pétreo, la eliminación de los morteros degradados, la limpieza físico-química de los recubrimientos de pintura, la piedra y los elementos metálicos, así como las operaciones de adhesión y rejuntado, la reintegración volumétrica y cromática, y el barnizado final.

Dada la diversidad de materiales presentes en todo el conjunto, de forma previa al desarrollo de cada una de las actuaciones señaladas hubo que realizar un test de solubilidad, numerosos ensayos previos y mediciones de diversos parámetros, a fin de establecer los materiales, las formulaciones y las metodologías de trabajo más adecuadas para cada situación.

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