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Escultura de San Telmo del Museo Arqueológico Nacional

San Telmo. Proceso de eliminación del estrato superficial. Pulse para ampliar

Periodo de ejecución: 2016 – 2017

Inversión: Intervención realizada de oficio por los técnicos del IPCE

Ficha técnica PDF

Esta escultura, de 160 cm de alto, representa a San Telmo y está atribuida al escultor madrileño Antonio de Herrera Barnuevo (fallecido en 1646). La imagen es de estilo barroco tanto en su talla como en su policromía, y fue concebida para verse frontalmente en un retablo –todavía conserva la argolla de hierro forjado clavada en el dorso para evitar que se venciese hacia delante–. La construcción de un embón de madera de pino albar permitió al autor ahuecarla para evitar exceso de peso y las grietas en la madera.

La imagen representa al santo vestido con el hábito de los Dominicos –Orden de los Predicadores– a la que pertenecía. Cubre su cabeza con bonete de cuatro picos y viste sotana negra bajo el alba blanca, y sobre el manto negro una esclavina con capucha. Toda esta indumentaria está bellamente policromada con esgrafiados de temple sobre oro de 23 quilates.

El beato, no canonizado todavía, fue confesor de Fernando III pero abandonó la Corte para ir a predicar a Asturias y Galicia donde ayudaría a marineros y pescadores. De ahí que se le represente con un barco en la mano apoyado sobre la Biblia encuadernada con la flor de lis en la parte inferior, que demuestra que la escultura estuvo situada en una zona alta del retablo, para poder apreciar ese detalle.

El estado de conservación de la pieza no era muy bueno. En el pasado había sufrido ataque de insectos xilófagos tanto annobium punctatum (poner los términos latinos en cursiva) como hylotrupes bajulus (poner los términos latinos en cursiva), que causaron pérdida de materia sobre todo en el Libro Sagrado. Por otro lado también presentaba rotura de dedos y alguno de ellos desaparecido.

San Telmo. Reintegración de los dedos. Pulse para ampliar

En el aparejo y la policromía se observaba cierta fragilidad. Pero lo que más llamaba la atención era el oscurecimiento del barniz, que se reflejaba en una pérdida del discreto colorido de la policromía de la escultura.

La restauración se abordó en colaboración con un equipo interdisciplinar formado por especialistas en estudios físicos (radiografías), análisis de materiales, (análisis químicos de pigmentos y barnices), fotografía y restauración de soportes.

Durante el tratamiento fue preciso retirar el deteriorado barniz mediante el uso de disolventes y restituir los dedos de la mano adhiriendo uno y realizando el que faltaba para procurar una armonía del conjunto. Se estucaron las pérdidas de aparejo, se reintegró el color de la policromía y se aplicó un barniz protector, que además procuraba un resurgimiento del colorido.

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