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Obras de emergencia en las Murallas del Castillo de Morella, tramo entre la Puerta Ferrisa y la Torre del Pantó, 2013

Arquitectura defensiva

Período de ejecución: 2013

Inversión: 794.431,10 €

El castillo de Morella se alza sobre el monte que domina la localidad del mismo nombre y consta de tres recintos. Aparece mencionado como enclave fortificado en crónicas del siglo XI. En 1330 se documentan unas reformas de las murallas y a principios del siglo XV se hicieron obras nuevas y de reconstrucción en el castillo. Posteriormente las murallas han sido remodeladas y reparadas en muchas ocasiones, como resultado de los diversos acontecimientos bélicos en los que la localidad tomó parte (levantamiento de Cataluña, guerra de Sucesión, guerra de la Independencia y Primera Guerra Carlista).

A consecuencia de un fuerte temporal se produjo en agosto de 2012 el derrumbe de un tramo de la muralla del castillo de Morella, en la zona comprendida entre la puerta Ferrisa y la torre del Pantó, en el primer recinto del conjunto. Inmediatamente el Instituto del Patrimonio Cultural de España puso en marcha una obra de emergencia, con un coste de 440.000 euros, para consolidar y restaurar los tramos afectados. En el marco de esta actuación se ha realizado un estudio geotécnico del terreno, con el fin de determinar la estabilidad y resistencia del firme sobre el que se asienta la muralla.

En el mes de marzo de 2013, después de una copiosa nevada, se produjo un nuevo desplome de la muralla en una zona colindante al tramo afectado por el primer derrumbe. Con el fin de consolidar definitivamente toda la zona y evitar futuros riesgos, el Instituto del Patrimonio Cultural de España pone ahora en marcha otra actuación de emergencia, con una inversión prevista de 794.000 euros.

Tanto el tramo afectado por el primer derrumbe, como la zona ahora afectada corresponden a una zona restaurada en los años 50, mediante la construcción de una segunda hoja del muro que ocultaba la muralla medieval islámica. La solución entonces empleada no era muy estable, como ahora se ha puesto de manifiesto, por lo que se restaurará la muralla con un método más estable y duradero. Por fortuna la mayor parte de la obra afectada corresponde a la obra nueva levantada en la restauración y no a la original muralla medieval islámica.

Las obras, que se desarrollarán de forma que permitan garantizar la visita del monumento, contemplan el desescombro de los restos del derrumbe, el análisis y estudio geotécnico del terreno, la cimentación y consolidación del muro conservado, el saneado y limpieza de juntas, y el replanteo y reconstrucción de la zona afectada definiendo su perfil histórico. Asimismo, se llevará a cabo una exhaustiva labor de seguimiento arqueológico y se colocará un sistema de drenaje que evite futuras filtraciones de agua que puedan ocasionar nuevos daños.

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